El debate por la Ley de Goteo de la coparticipación dejó al descubierto una brecha creciente entre el gobierno provincial y los municipios. Desde Ushuaia, el secretario de Gobierno calificó la relación política como «friccionada» y aseguró que el diálogo entre el gobierno y la sociedad está roto.
Según su visión, la sanción de esta ley no representa un intento destituyente, sino una respuesta a la discrecionalidad con la que la Provincia administra fondos que corresponden a las ciudades. Recordó que, además del debate legislativo, se mantiene abierta la vía judicial para reclamar recursos adeudados, impulsando también el acompañamiento de trabajadores que recogieron firmas para respaldar la normativa.
El funcionario criticó la gestión del gobernador, a quien señaló de tomar decisiones en soledad y perder aliados políticos, una situación que se refleja en la conformación legislativa. También cuestionó la postura del Ejecutivo provincial, que, dijo, no está en contacto real con los reclamos sociales ni con los sectores afectados por problemáticas como la falta de vivienda.
Rechazó además la idea de que la ley vaya en contra del gobernador y sostuvo que exigir la correcta administración de fondos públicos no debe confundirse con un intento de destitución. Consideró que cuando un poder actúa erróneamente y de forma sostenida pierde el respaldo popular, no por conspiraciones, sino por la propia gestión.
La disputa política, según sus palabras, parece estar más enfocada en la estrategia electoral que en gobernar, con una preocupación visible por el futuro político y la transición hacia otros sectores, como los libertarios.

