El Sindicato de Trabajadores de la Fruta de Río Negro y Neuquén inició una nueva etapa con la asunción de Máximo Santibáñez como secretario general, tras la renuncia de Marcos Bielma por razones de salud. Santibáñez, con amplia trayectoria en el sector, enfrenta un año marcado por condiciones climáticas adversas y una caída en la actividad, que impactaron directamente en la cantidad de días trabajados por los operarios.
La temporada pasada estuvo condicionada por el daño causado por granizadas, que provocaron la finalización anticipada de la cosecha y redujeron las jornadas laborales en varios eslabones de la producción. Este escenario afectó especialmente al área de empaque, donde se espera una disminución del personal durante el invierno y un recorte en las horas de trabajo. Frente a esta situación, el gremio busca sostener la actividad mediante la rotación de tareas, permitiendo que los trabajadores alternen entre la cosecha, la poda y otras labores propias del ciclo productivo.
En el plano salarial, el sindicato se prepara para la habitual ronda de paritarias que contempla dos acuerdos anuales. Próximamente se solicitará la apertura de la negociación correspondiente a la postemporada, que contempla un esquema de liquidación que calcula los salarios sobre 25 días, en lugar de 30, lo que aumenta el valor diario pero suprime los adicionales por trabajo en fines de semana. Además, Santibáñez expresó preocupación por el avance de la llamada ley de modernización laboral, impulsada a nivel nacional y actualmente en discusión judicial. El gremio se opone a esta norma, ya que considera que no representa beneficios para los trabajadores, y alerta sobre intentos de algunas empresas de implementar cambios anticipados.
El nuevo dirigente subrayó su compromiso con la continuidad de la gestión anterior, al tiempo que destacó la prioridad de mejorar las condiciones laborales y sociales del sector. Proveniente de una experiencia que comenzó a temprana edad en tareas rurales y con un extenso recorrido dentro del sindicato, Santibáñez representa una conducción que conoce de cerca las necesidades de los empleados.
Finalmente, el gremio monitorea las transformaciones productivas de la zona, donde crecen cultivos alternativos como la alfalfa y el maíz, junto con el auge de actividades vinculadas al petróleo y la minería, factores que generan incertidumbre en el futuro inmediato del sector frutícola y sus trabajadores.

