El Gobierno ecuatoriano comenzó este domingo por la noche un toque de queda nocturno en nueve de las veinticuatro provincias del país, dentro de su estrategia para enfrentar la creciente violencia vinculada a organizaciones criminales. La medida regirá durante quince días, hasta el 18 de mayo, en territorios que incluyen a Guayas y Pichincha, provincias donde se concentran Guayaquil y Quito. Desde 2024, Ecuador se encuentra bajo un estado de "conflicto armado interno" declarado por el presidente Daniel Noboa.
Las restricciones de circulación funcionarán entre las 23:00 y las 5:00. Las nueve provincias seleccionadas concentran el 90 por ciento de la violencia y el 86,7 por ciento de la delincuencia a nivel nacional, según datos oficiales que justifican la decisión territorial. El operativo desplegó policías y militares en calles y rutas para controlar la circulación y verificar que solo personal autorizado —fuerzas de seguridad y servicios de emergencia— permanezca en la vía pública durante la noche.
Las autoridades instalaron puestos de control en puntos estratégicos, especialmente en Guayaquil y Quito. El objetivo incluye detectar armas, explosivos y personas con pedidos judiciales pendientes. En la capital, se anticipó que la operación busca afectar a unos cuarenta perfiles criminales identificados.
La medida impactó la dinámica cotidiana con cierres anticipados del transporte público y el regreso adelantado de personas que se habían movilizado durante el feriado del Día del Trabajador. Esta es la segunda vez en el año que Noboa implementa un toque de queda de estas características. La primera experiencia, aplicada en marzo en un número menor de provincias, registró detenciones y una reducción de homicidios del 28 por ciento según cifras oficiales. Sin embargo, el Gobierno reconoció que en esa ocasión no se logró una "neutralización estructural" del delito, sino un desplazamiento de las actividades criminales hacia otras zonas.