Después de una prolongada ola de calor, 30 departamentos del país están en alerta naranja por tormentas que podrían provocar granizo de gran tamaño, ráfagas de viento intensas y precipitaciones abundantes en poco tiempo. Las condiciones climáticas adversas afectan especialmente a una gran parte del este y centro del territorio.
Las previsiones meteorológicas indican que las tormentas pueden incluir granizo de más de cinco centímetros de diámetro y lluvias que superen los 50 milímetros por hora. Además, se espera una fuerte actividad eléctrica, lo que aumenta el riesgo de incendios. Estos fenómenos ponen en alerta a las autoridades y tienen impacto directo en diversos sectores, especialmente en la agricultura.
Mientras tanto, la ola de calor, que mantiene a 31 departamentos en alerta naranja, comienza a disminuir con la llegada de estas tormentas. Para el viernes, esa cifra se reducirá a 17 departamentos afectados por las altas temperaturas, principalmente por el descenso térmico asociado a las precipitaciones. Por otro lado, la región sureste del país —desde Saboya hasta Córcega y pasando por Cantal y Aveyron— permanecerá bajo vigilancia por tormentas, aunque en alerta amarilla en la mayoría de esos territorios.
Las únicas zonas que volverán a condiciones normales, con nivel verde de alerta, serán Bretaña, Normandía y el Norte, donde las temperaturas y la probabilidad de tormentas ceden notablemente. La tormenta que azotó recientemente Rennes trajo lluvias valoradas por los agricultores después de varios días de temperaturas extremas.
El miércoles se registraron tormentas con granizo del tamaño de pelotas de tenis en Ardèche, causando daños significativos, y se detectaron alrededor de 13.000 rayos solo en esa jornada en todo el país, evidenciando la magnitud de las tormentas que continúan desarrollándose.