El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que una familia de cuatro integrantes requirió un ingreso mínimo de $1.531.473 para no ser considerada pobre durante junio, mes en el que la Canasta Básica Total (CBT) registró un aumento mensual del 2,2%. Este avance superó la inflación general, que se ubicó en 1,9%, marcando un dato importante en la evolución de los indicadores socioeconómicos.

El mismo informe detalló que la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el umbral de indigencia, tuvo un incremento del 1,3% en junio, situándose por debajo de la inflación y alineada con la suba de los precios de los alimentos. Para cubrir las necesidades alimentarias básicas, una familia tipo necesitó aproximadamente $689.853, un valor que refleja el acceso mínimo a una alimentación adecuada.

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Además del hogar de cuatro integrantes, el INDEC ofreció datos de distintos tipos de hogares en relación con el ingreso necesario para evitar la pobreza: una persona sola necesitó más de $495.000; un hogar compuesto por tres personas, que incluía una mujer y su hijo adulto junto a la madre, requirió más de $1.219.000; y una familia con cinco integrantes—una pareja joven y tres niños—tuvo que superar ingresos mínimos de más de $1.610.000 para no estar bajo la línea de pobreza.

En tanto, los valores para superar la indigencia variaron de acuerdo con el tamaño familiar: una persona necesitó alrededor de $223.000, una familia de tres miembros más de $549.000, mientras que un grupo de cinco integrantes tuvo que alcanzar ingresos superiores a $725.000.

Estos indicadores forman parte de un contexto en el que la inflación de junio mostró una desaceleración, con un 1,9% de aumento mensual, la cifra más baja en diez meses. Este dato también representa la tercera baja consecutiva luego del pico del 3,4% registrado en marzo. Sin embargo, la inflación interanual del país se mantuvo elevada, con una variación superior al 33%.

Los datos del IPC Núcleo, que excluyen precios regulados y estacionales, reflejaron subas lideradas por los rubros de pan y cereales, productos medicinales, y alquileres de vivienda, entre otros. Estos aumentos tienen impacto directo en los costos de vida y en los niveles de ingresos necesarios para garantizar un estándar mínimo de subsistencia.