Peter Thiel, el empresario cofundador de PayPal y presidente de Palantir, decidió mudarse a Buenos Aires, donde adquirió una residencia en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. Además, inscribió a sus hijas en una escuela local y mantuvo encuentros con altos funcionarios del gobierno argentino, incluido el presidente Javier Milei.

Esta mudanza responde en gran parte a una iniciativa fiscal en California que pretende instaurar un impuesto del 5% sobre los patrimonios de multimillonarios. Con una fortuna estimada en 28 mil millones de dólares, Thiel enfrentaba una carga por casi 1.400 millones de dólares, un motivo contundente para cortar los lazos con ese estado estadounidense antes de que la medida entre en vigencia.

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En Buenos Aires, el empresario mantuvo reuniones con el presidente Milei y ministros clave como Federico Sturzenegger y Luis Caputo. La afinidad ideológica entre Thiel y el mandatario, quienes se autodefinen como "anarcocapitalistas", fortaleció el vínculo entre ambos. El jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, sostuvo que el país busca atraer a multimillonarios que quieran escapar de regulaciones e impuestos crecientes en otras naciones.

Como parte de su integración al país, Thiel organizó una cena con empresarios porteños donde abordó temas que suelen ser habituales en sus discursos, como sus preocupaciones sobre inteligencia artificial descontrolada y amenazas globales, incluyendo una posible guerra nuclear y reflexiones sobre el Anticristo, generando debates entre los asistentes.

Este movimiento forma parte de una estrategia mayor del multimillonario, quien acumula nacionalidades y residencias en distintos países. Nacido en Alemania y criado en Estados Unidos, obtuvo la ciudadanía neozelandesa y solicitó un pasaporte maltes en años anteriores. Ahora, Argentina se suma a esta red global que busca estabilidad y ventaja fiscal.

El gobierno argentino evalúa un programa de "pasaportes dorados" dirigido a quienes realicen inversiones importantes en el país, aunque niega que haya una oferta concreta de residencia permanente o ciudadanía para Thiel. No obstante, su llegada simboliza un acercamiento estratégico a perfiles económicos con alto poder financiero y conexiones globales, que el país intenta captar como parte de su política económica.