El salario mínimo legal experimentará un aumento del 2,41 % a partir del 1 de junio, según confirmó el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou. Esta subida responde a un ajuste automático ligado a la inflación, que se aceleró nuevamente debido al conflicto en Oriente Medio y el encarecimiento de la energía.
El incremento elevará el salario mínimo bruto por hora desde 12,02 a 12,31 euros y el salario mensual bruto de 1.823,03 a 1.867,02 euros. En términos netos, los trabajadores verán un aumento cercano a 35 euros al mes, sumando 1.477,93 euros de remuneración mínima. Este mecanismo de revalorización funciona tomando en cuenta la inflación observada en el 20 % de los hogares de menores ingresos, y contempla ajustes a lo largo del año cuando la inflación supera el 2 %.
La reciente inflación interanual alcanzó un 2,2 % en abril, impulsada principalmente por un incremento del 14,3 % en los precios de la energía. A pesar de esta actualización, el Gobierno no ha promovido aumentos excepcionales en el salario mínimo desde 2012. El ministro Farandou valoró la medida como una mejora positiva para el poder adquisitivo de los trabajadores más vulnerables, mientras que las organizaciones sindicales rechazan que el aumento sea suficiente para enfrentar la crisis social actual.
El sindicato CGT calificó el aumento de mantener el nivel de vida y no una verdadera ganancia salarial, y subrayó que no responde a la magnitud de los problemas económicos que enfrentan los asalariados. Por su parte, la dirigente sindical de la CFDT, Marylise Léon, instó a reabrir las negociaciones salariales en los sectores públicos y privados para mejorar los mínimos que afectan a la mayoría de los trabajadores, dado que un 70 % de los convenios supervisados están por debajo del salario mínimo. Este llamado refleja la demanda de un ajuste más profundo y generalizado para hacer frente al aumento del costo de vida.

