Argentina dejó formalmente de formar parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras la ratificación unánime de la Asamblea Mundial de la Salud, con efecto retroactivo al 17 de marzo de 2026. Esta decisión se tomó mientras el país enfrenta un aumento significativo de contagios por hantavirus, que ya suman 45 casos confirmados solo en el año en curso.

El gobierno expresó que posee la capacidad técnica, sanitaria y política para manejar sus políticas de salud de manera autónoma. A través de un comunicado difundido por el canciller Pablo Quirno, se precisó que aunque Argentina abandona la estructura de la OMS, no se aísla completamente en materia sanitaria. Se enfatizó que futuras colaboraciones internacionales serán condicionadas a criterios científicos y técnicos, con un respeto irrestricto a la soberanía nacional.

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El incremento de casos de hantavirus coincide con esta decisión, lo que genera expectativas y cuestionamientos en distintos sectores. Los infectados se concentran principalmente en la provincia de Buenos Aires y otras regiones afectadas. Además, el Instituto Malbrán investiga un brote detectado durante un crucero que partió de Ushuaia, lo que complicó aún más el panorama epidemiológico nacional.

La salida de Argentina se suma a la retirada formalizada de Estados Unidos del organismo, aunque esta última no fue un tema central en la reciente asamblea realizada entre el 18 y el 23 de mayo. El gobierno argentino reconoció el trabajo de las carteras nacionales involucradas en las negociaciones y agradeció a los aliados internacionales que respaldaron la postura.

El contexto preocupante sobre el hantavirus coincide con el cambio en la relación del país con la OMS, situación que obliga a reforzar la vigilancia sanitaria y las políticas internas para controlar la enfermedad. Este virus, transmitido principalmente por roedores, puede causar enfermedades pulmonares graves, lo que torna imprescindible una gestión sanitaria eficiente y autónoma.