La soja volvió a ser el foco principal en el Mercado Físico de Rosario durante la primera sesión de junio, con precios alineados a los de la última rueda de mayo y sostenidos en buena medida por un tipo de cambio en alza. La demanda se mantuvo activa, especialmente para lotes puntuales, aunque sin variaciones significativas en la tendencia general del mercado.

En contraste, el maíz enfrentó presiones a la baja debido a que la oferta superó la demanda exportadora. Esta situación generó ajustes negativos en los valores tanto para entregas inmediatas como diferidas, con una presión de venta que no pudo frenar la caída ante la escasa respuesta de los compradores internacionales.

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El trigo, por su parte, continuó con una actividad muy reducida y sin movimientos significativos en sus precios, que permanecieron estables. El volumen negociado fue bajo y no aparecieron factores internos que impulsaran la comercialización durante esta jornada.

En el plano internacional, los tres cultivos principales mostraron caídas. El trigo estuvo afectado por perspectivas favorables de cosecha en el hemisferio norte y una estimación al alza de producción en Rusia, lo que redujo la competitividad del trigo estadounidense. El maíz también experimentó bajas, influenciado por condiciones climáticas óptimas en Estados Unidos y desinversiones de fondos especulativos. La soja sufrió una caída en Chicago, impulsada por buen clima para la siembra y ventas de fondos, aunque la subida del petróleo, en un contexto de tensión en Medio Oriente, mitigó parte de la corrección.

El tipo de cambio fue un factor clave en la estabilización de la soja local. El dólar oficial del Banco Nación cerró con un aumento superior al 1% respecto al día anterior, mientras que el tipo de cambio referencia del Banco Central también mostró una suba cercana al 0,8%. Esta valorización del billete verde contribuyó a mantener el precio de la soja, destacando la influencia del contexto cambiario sobre los mercados agrícolas nacionales.