El techo de la banda cambiaria en Argentina para fines de julio se fijó en $1.844,85, lo que representa un aumento cercano al 24% respecto al límite anterior y deja un margen de aproximadamente $355 antes de que el Banco Central intervenga con ventas de reservas. Este esquema, diseñado para permitir que el dólar fluctúe dentro de un rango sin intervención directa, se ajusta mensualmente en función de la inflación oficial que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con un desfase de dos meses entre el índice informado y su aplicación.
Para contener la presión sobre el tipo de cambio sin utilizar las reservas internacionales, el Banco Central recurrió a herramientas financieras como la venta de contratos de dólar futuro y la emisión de títulos dollar linked, cuyos valores se ajustan de acuerdo al dólar oficial. Estas estrategias buscan atenuar la volatilidad que se ha observado en las últimas jornadas, donde el volumen de operaciones diarias en el mercado mayorista superó los US$800 millones y el dólar aumentó un 2,3% en lo que va del año, manteniéndose cerca de máximos nominales del año previo.
Un factor importante en la dinámica cambiaria es la oferta del sector agroexportador, que influye directamente en la entrada de divisas. Aunque las liquidaciones del sector mostraron un crecimiento del 12% en junio comparado con mayo, todavía registran una caída acumulada del 13% en lo que va del año respecto al año anterior, lo que reduce la cantidad de dólares disponibles y contribuye a la tensión en el mercado.