La demanda de transporte público en colectivo en el AMBA registró una caída significativa en julio, con 128,1 millones de viajes contabilizados, lo que representa una retracción interanual del 19,1%. Esta reducción incluye tanto desplazamientos laborales como actividades recreativas, afectando notablemente el uso cotidiano del servicio.
El descenso fue más marcado en las líneas que operan exclusivamente en la provincia de Buenos Aires, donde el número de pasajeros en días hábiles bajó un 22,6%. Por su parte, en la Ciudad de Buenos Aires la baja fue menor, con una caída del 7,2%, lo que refleja diferencias directas en la evolución tarifaria entre ambas jurisdicciones.
Las tarifas aumentaron con distintos niveles de intensidad: en la provincia de Buenos Aires, el boleto pasó de $489,61 a $1.063,98, un alza del 117,31%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires subió un 67,99%, de $488,70 a $820,99. Los boletos de colectivos con jurisdicción nacional también se incrementaron, aunque en menor proporción, un 64,69%, al pasar de $451,01 a $742,81. Estos aumentos superaron ampliamente la inflación general, que rondó el 33% interanual, causando un impacto destacado en los bolsillos de las familias del conurbano y de toda el AMBA que utilizan el transporte público diariamente.
El efecto de la suba en las tarifas y la reducción en el uso del transporte quedó aún más visible en los fines de semana. Los viajes dominicales se redujeron un 35,8%, con un promedio diario que pasó de 3,18 a 2,04 millones de pasajeros. Los sábados bajaron un 21,3% y los días feriados un 14,6%. Durante los días hábiles se registró una reducción del 17,3% en la cantidad de usuarios.
Este descenso afecta también el presupuesto familiar. Según estimaciones del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), el gasto mensual de un hogar del AMBA en transporte público aumentó un 73%, pasando de aproximadamente $69.783 a $121.031 en un año, aumentando la presión sobre los gastos cotidianos.
Además, la oferta de colectivos se ajustó en respuesta a la menor demanda. En julio, las unidades recorrieron 26,1 millones de kilómetros, una disminución del 8,9% frente a los 28,6 millones de kilómetros del mismo mes del año anterior. Sin embargo, esta reducción en la oferta fue menor que la caída del número de pasajeros, lo que genera un aumento en la cantidad de unidades por pasajero y podría influir en la rentabilidad y en el futuro del sistema de transporte público.