El presidente Javier Milei reconfiguró su gabinete con la incorporación de figuras vinculadas al establishment político, conocidas en el país como “la casta”. Esta movida busca frenar la sangría política que sufrió tras la polémica con su exjefe de gabinete, Manuel Adorni, y ajustar su estrategia de cara a la reelección.
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete representa un giro pragmático que responde tanto a la falta de referentes confiables dentro de su círculo libertario como a la necesidad de contar con aliados capaces de alinear los medios con las metas del gobierno. Santilli y otros funcionarios clave que ahora forman parte de su administración provienen del PRO, partido del expresidente Mauricio Macri, lo que revela una reconciliación estratégica con sectores del centro-derecha.
Durante meses, la permanencia de Adorni como jefe de gabinete puso en tensión la relación de Milei con sus aliados centristas y provinciales, incluyendo a dirigentes como Gustavo Sáenz, Martín Llaryora y Raúl Jalil, quienes no comulgan completamente con la figura libertaria pero son aliados tácticos del oficialismo. La persistencia en mantener a Adorni pudo haber profundizado la fractura dentro del espacio político que Milei pretende consolidar para la elección de 2026.
En el contexto electoral, algunos referentes del PRO y otros sectores conservadores contemplaban que la caída en los índices de aprobación del presidente terminaría abriendo espacio para otro candidato del centro-derecha. Sin embargo, encuestas recientes registraron una leve recuperación que detuvo la caída, aunque aún no anticipan un repunte sostenido. Para revertir esta situación y ganar terreno, el gobierno deberá modificar su narrativa y mejorar su comunicación.
Este cambio de rumbo quedó evidenciado en la agenda económica, donde se mostraron resultados positivos de producción petrolera a nivel nacional, con un récord en mayo de 2026. Sin embargo, persiste una desconexión entre los datos macroeconómicos favorables y la percepción ciudadana del impacto en su vida cotidiana. El equipo de Milei enfrenta el desafío de equilibrar esta dicotomía para conquistar mayor respaldo popular.