Durante la ceremonia de asunción de Diego Santilli como Jefe de Gabinete, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, buscó fortalecer vínculos con el poder central para avanzar en un pacto político de cara a las elecciones próximas. Acompañado por ministros de su gabinete, Llaryora se mostró dispuesto a generar un ambiente de colaboración con la Nación, evitando tensiones y con la intención de reaparecer como un actor relevante en el mapa político nacional.
Los lazos entre Llaryora y Santilli se remontan a sus épocas de militancia en la Juventud Peronista a fines de los años ’90, lo que facilita un reencuentro que apunta a alinear agendas. La negociación que se abre entre Córdoba y el Gobierno nacional pretende ser un acuerdo de no agresión política, en el que ambas partes eviten críticas fuertes y se apoyen mutuamente en el ámbito legislativo para garantizar estabilidad electoral.
El acuerdo contempla el respaldo oficialista local para la reelección de Llaryora, mientras el Gobierno espera un gesto similar para la candidatura de Javier Milei, buscando mantener a la provincia fuera de un eventual frente peronista unificado. En este contexto, Córdoba podría acompañar la reforma a la ley electoral impulsada desde Nación, que incluye la eliminación de las PASO y la incorporación de listas colectoras para postulaciones de legisladores nacionales.
Más allá de lo político, la negociación suma temas económicos sensibles. La Provincia planteará el acceso a fondos para la Caja de Jubilaciones, subsidios al transporte y la distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), imprescindibles para aliviar las finanzas locales. El diálogo también deberá sortear las dificultades cotidianas del Gobierno central y la influencia que pueda tener Milei sobre las definiciones políticas acordadas.