Abelardo de la Espriella emergió como la figura principal en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, alcanzando un destacado porcentaje de votos que le permitirá disputar la segunda ronda contra el candidato oficialista Iván Cepeda, apoyado por el presidente Gustavo Petro.
Su campaña se basa en la promesa de aplicar una mano dura para combatir el narcotráfico, la corrupción y la ilegalidad, además de enfrentar la amenaza de grupos armados que, según él, constituyen los principales problemas del país. Este enfoque le ha valido la etiqueta de representante de una derecha radical, aunque su equipo rechaza esa definición y lo describe como un líder de coherencia extrema.
Conocido como "El Tigre", De la Espriella se presenta como un empresario independiente y ajeno a la política tradicional, caracterizándose por un discurso centrado en tres ejes fundamentales: seguridad, lucha contra la corrupción y el narcotráfico. Su ascenso refleja el avance de nuevas corrientes derechistas en América Latina, con claras influencias de figuras como Nayib Bukele en El Salvador, Donald Trump en Estados Unidos y Javier Milei en Argentina.
Durante el proceso electoral, la campaña de De la Espriella denunció varias amenazas de muerte. Por ese motivo, el candidato realiza sus apariciones públicas con un fuerte dispositivo de seguridad, que incluye la presencia permanente de al menos 35 escoltas privados y un despliegue policial significativo.
Tras los resultados de la primera vuelta, Javier Milei fue uno de los primeros mandatarios en felicitarlo a través de las redes sociales, resaltando que el resultado reflejaba el deseo de libertad y progreso del pueblo colombiano y señalando que su eventual victoria marcaría el regreso de Colombia al grupo de naciones libres.

