La última celebración por el título del Paris Saint-Germain terminó en disturbios violentos que reavivaron el debate sobre la seguridad y el control social en Europa. El empresario argentino Martín Varsavsky se sumó a la discusión señalando que el continente necesita con urgencia reformas económicas y políticas de seguridad más firmes, similares a las impulsadas por los dirigentes latinoamericanos Javier Milei y Nayib Bukele.
Varsavsky consideró que las economías europeas están atrapadas en un sistema excesivamente regulado y con un gasto público desmedido, lo que a su juicio genera asfixia financiera. Por eso planteó la necesidad de un «Milei europeo» para implementar reformas profundas que reduzcan el tamaño del Estado y promuevan la liberalización económica, tal como propone el político argentino.
Además, el empresario advirtió que no solo los desafíos económicos afectan a Europa, sino también la seguridad ciudadana. Ante las imágenes de actos violentos durante las celebraciones en París —que incluyeron incendios, saqueos y enfrentamientos con la policía—, Varsavsky sostuvo que Europa requiere un «Bukele» que aplique mano dura contra la delincuencia y las pandillas para preservar el orden público. En concreto, planteó la encarcelación masiva de quienes participan en estos actos violentos para evitar que se repitan.
Los disturbios tras la histórica conquista del PSG movilizaron un debate ya instalado en la agenda europea vinculado con inmigración, integración social y la capacidad estatal para garantizar la seguridad en eventos masivos. Este escenario alimentó las posturas que ven en las estrategias de Milei y Bukele un modelo para corregir los problemas económicos y sociales del continente.
Mientras Milei se consolida como referente para quienes reclaman menos regulación estatal y menor gasto público, Bukele representa un ejemplo global en la batalla contra el crimen organizado. La combinación de ambas perspectivas despertó interés en ciertos sectores políticos y empresariales que demandan acciones más contundentes para recuperar el control social en Europa.
No obstante, la polémica también incluyó críticas al video que Varsavsky compartió para apoyar su argumento. Algunos especialistas señalaron que el material era falso o manipulado, acusando un uso instrumental de imágenes para respaldar demandas autoritarias y reformas radicales.

