Una serie de ataques con misiles y drones a lo largo de la noche afectó gravemente la capital ucraniana, provocando la muerte de al menos 17 personas y dejando cerca de un centenar de heridos. Las autoridades locales calificaron estos bombardeos como el más severo desde el comienzo del conflicto en febrero de 2022.
Los servicios de emergencia aún continúan con las operaciones de rescate mientras las calles permanecen llenas de habitantes que buscan refugio ante el aumento de la violencia. Explosiones prolongadas en diferentes sectores de Kiev ocasionaron la destrucción de varios edificios residenciales y una columna de humo visible en el centro de la ciudad.
En respuesta a este ataque masivo, el presidente de Ucrania solicitó a Estados Unidos la licencia para producir localmente misiles de defensa antiaérea Patriot, con la intención de reforzar la protección de la capital y evitar futuros ataques de esta magnitud.
Desde Moscú, el Ministerio de Defensa ruso confirmó haber ejecutado un ataque «masivo» dirigido a objetivos que calificó como instalaciones militares y energéticas, señalando que esta operación responde a represalias por supuestos ataques ucranianos contra infraestructuras civiles.
El portavoz del Kremlin aseguró que la presión sobre el gobierno de Kiev continuará intensificándose para alcanzar sus objetivos estratégicos. Por su parte, las autoridades locales denunciaron que los bombardeos se dirigen deliberadamente a zonas residenciales, subrayando el impacto en la población civil.
La capital declaró un día de luto en memoria de las víctimas mientras continúan las alertas y el temor entre sus habitantes, que han vuelto a recurrir a los refugios en medio de la escalada de ataques.