Durante el juicio por delitos de lesa humanidad en Neuquén se reveló la existencia de dos desaparecidos vinculados a Comallo sobre los cuales no había registros judiciales previos. Se trata de un maestro llamado Santiago y de un hombre con el apellido Mares, quien en 1977 era jefe de la estación ferroviaria de esa localidad al momento de su secuestro, según el testimonio de Óscar Escobar.
Escobar, que participó por videoconferencia debido a problemas de salud derivados de torturas sufridas durante la dictadura, afirmó haber conocido a estas personas en reuniones políticas peronistas en Bariloche. A partir de esta declaración, la fiscalía federal inició una investigación para recabar más datos, incluyendo el seguimiento de un nuevo testigo que podría aportar información sobre los desaparecidos.
Los dos casos no figuran en el Archivo Provincial de la Memoria de Río Negro, que sistematiza datos de víctimas de la dictadura en la región. Roberto Ferrero, titular de ese organismo, confirmó que solicitarán información en los registros educativos y ferroviarios de Comallo para intentar reconstruir la identidad y circunstancias de estos desaparecidos.
Comallo es una pequeña localidad próxima a Bariloche, ubicada en la ruta nacional 23 y conocida por ser estación del Tren Patagónico. Cuenta con una población de aproximadamente mil quinientos habitantes. El interés en esclarecer estos casos se suma a otras líneas de investigación que se desarrollan en la región para ampliar el conocimiento sobre la represión en la dictadura.
Escobar también relató detalles de los circuitos de cautiverio y malos tratos sufridos, incluyendo torturas con picana eléctrica, y mencionó la violencia padecida por Mónica Elvira, una compañera de trabajo vinculada al sindicato municipal de Bariloche, quien también sufrió persecución por parte del régimen. Estas referencias enriquecen el marco del proceso judicial en curso.
Ferrero destacó que hay un contacto con familiares de personas desaparecidas en la zona andina que aún no han sido identificadas formalmente y que podrían estar vinculadas a los nombres aportados. Las recientes declaraciones y hallazgos motivan a ampliar las búsquedas y recopilar mayores evidencias para incorporar estos casos al histórico oficial.
El caso de estos desaparecidos evidencia la complejidad y las lagunas existentes en la documentación de los crímenes de la dictadura en la Patagonia, y demuestra cómo los juicios continúan revelando nuevos datos que aportan a la memoria y a la justicia.

