La transformación económica de El Salvador se refleja con mayor claridad en la reducción de la extorsión, que durante años afectó el comercio minorista. La liberación de recursos antes destinados a pagos ilegales ha permitido que las familias y los comerciantes dispongan de más dinero para consumo e inversión. Este cambio responde a una mejora sostenida en la seguridad pública, que ha fortalecido la confianza ciudadana y dinamizado la economía local.
Según un análisis publicado en un programa televisivo, la eliminación de las llamadas “fronteras imaginarias” en las comunidades, controladas por pandillas, ha favorecido la reunificación familiar y la libre movilidad entre barrios. Esta normalización social ha impactado positivamente en el bienestar de la población, que ahora vive con menos temor y mayor cohesión. El experto destacó que actividades cotidianas, como celebrar eventos familiares en paz o desplazarse libremente entre colonias, son señales tangibles de esta nueva realidad.
El impacto económico de estas mejoras en seguridad se refleja en las principales variables macroeconómicas. Los indicadores oficiales señalan un crecimiento del PIB cercano al 5% en los primeros meses del año y una llegada significativa de turistas internacionales, posicionando al país como un destino seguro y atractivo en la región. El aumento del turismo no solo contribuye a la expansión del sector servicios y a la generación de empleo, sino que también fortalece el consumo interno y la economía general del país.
El especialista también enfatizó la importancia de mantener las medidas jurídicas excepcionales, como el régimen de excepción vigente desde 2022, para sostener estos avances en control y prevención de la criminalidad. Este marco legal ha sido clave para impedir el resurgimiento de grupos delictivos y seguir promoviendo el progreso económico y social.