El reemplazo de Manuel Adorni como jefe de gabinete fue oficializado con la designación de Diego Santilli, quien hasta ahora se desempeñaba como ministro del Interior. Esta decisión marca el fin de una etapa mediática que había desviado la atención de temas prioritarios del gobierno.
Santilli, reconocido por su pasado en el partido PRO, tomó un rol más activo en el diálogo político con gobernadores, el Congreso y la oposición moderada, superando la gestión de Adorni en ese aspecto. Su nombramiento refleja un intento por reorganizar la coalición oficialista La Libertad Avanza, buscando una relación más sólida con su aliado principal.
La llegada de Santilli también abre un espacio político con vistas a futuras elecciones. Mientras que Adorni había sido perfilado durante meses como posible candidato a la jefatura de gobierno de la ciudad, Santilli se perfila ahora como un aspirante fuerte para la gobernación de la provincia de Buenos Aires en 2027, tras haber liderado una inesperada victoria parlamentaria en esa jurisdicción tradicionalmente peronista.
El panorama electoral se presenta complejo, con la figura de Santilli compitiendo por espacios internos que habían sido de otros referentes, como Sebastián Pareja, preferido aún por Karina Milei, vista como la figura con mayor influencia dentro del gabinete presidencial. Por su parte, Jorge Macri, actual alcalde de la ciudad, busca consolidar su reelección anticipándose a desafíos internos y externos en el espectro político local.
Este cambio en el gabinete refleja tensiones y nuevas dinámicas internas dentro del oficialismo, donde la incorporación de Santilli representa tanto un giro estratégico como un posible desafío al dominio de figuras históricas del PRO vinculadas a la familia Macri.