El Gobierno argentino dio un giro en su estrategia económica con el objetivo de mejorar su imagen internacional y facilitar la reelección de Javier Milei. La salida de Manuel Adorni del Gabinete marcó el inicio de una nueva etapa bajo la conducción de Luis Caputo, quien lidera un programa para estabilizar la economía y atraer inversiones externas.
El plan económico 2026-2027 plantea un compromiso claro con el cronograma de pagos de la deuda pública, buscando reducir el riesgo país a niveles por debajo de los 400 puntos básicos. Esta iniciativa intenta despejar las inquietudes que afectaron el clima de negocios, especialmente tras la crisis política derivada de los señalamientos por corrupción contra Adorni, que pusieron en duda la continuidad del Gobierno y generaron cautela en los mercados.
En ese contexto, las gestiones de Caputo y su equipo se enfocan en recobrar la confianza de los inversores internacionales, particularmente en Wall Street. Las agencias de calificación comienzan a reflejar este cambio con mejoras moderadas en las notas otorgadas a la deuda argentina: Fitch y S&P mostraron optimismo, mientras que Moody’s mantiene posiciones más prudentes.
Dentro de la nueva estrategia, el Gobierno incorporó a figuras como Diego Santilli para fortalecer la propuesta política y económica. Además, prepara reformas en la legislación fiscal que podrían sentar las bases para un rumbo más previsible y sostenible. Este enfoque busca ofrecer una visión de largo plazo, una señal clave para los mercados que esperan certezas en un contexto electoral complejo.