El senador salió a confrontar las afirmaciones de Javier Milei sobre la limitada producción argentina, afirmando que el país cuenta con una estructura productiva mucho más diversa y compleja. En una entrevista radial, señaló que sectores como alimentos, tabaco, textiles, cuero, madera, papel, petróleo, químicos, caucho, plásticos, minerales, metalurgia, transporte y muebles forman parte de una matriz industrial consolidada a lo largo de la historia nacional.
Recordó que el desarrollo manufacturero del país pasó por distintas etapas significativas, desde sus inicios con talleres artesanales, seguido por la industrialización basada en la sustitución de importaciones, hasta un proceso de recuperación productiva posterior a la crisis de 2001. Destacó que los picos de crecimiento del Producto Bruto Industrial se registraron durante los gobiernos de Juan Domingo Perón en 1974 y Cristina Kirchner en 2015, periodos en los que la distribución del ingreso entre trabajadores y empresarios fue más equilibrada.
El senador también vinculó el inicio de la desindustrialización con la última dictadura militar de 1976 y afirmó que esta tendencia se agravó en etapas posteriores, especialmente durante la presidencia de Mauricio Macri y en la actual gestión de Milei. Según su análisis, este proceso se manifiesta en la apreciación cambiaria, pérdida de empleo formal, reducción salarial y precarización laboral, afectando directamente a las familias y pequeñas y medianas empresas. Subrayó que el modelo económico vigente es dual y extractivista, caracterizado por la concentración de la riqueza y exclusión social.
Además, cuestionó la política del actual gobierno para atraer inversiones extranjeras. Mientras que durante las administraciones kirchneristas y la de Alberto Fernández ingresaron entre 50.000 y 60.000 millones de dólares en inversión directa, él aseguró que bajo el gobierno de Milei hubo una salida neta de recursos y la pérdida de decenas de empresas. Criticó el discurso liberal oficial, señalando que el control sobre salarios, tipo de cambio, tasas de interés y tarifas favorece a los sectores más concentrados del poder económico.