El gabinete completo convocado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mantuvo una reunión marcada por la creciente tensión interna en el Gobierno de Javier Milei. La convocatoria, originalmente destinada a revisar la gestión y presentar planes de recorte en los nueve ministerios, estuvo atravesada por disputas internas que ya comenzaron a afectar la convivencia entre los diferentes sectores del oficialismo.
La controversia se disparó tras la presión pública que ejerció la senadora Patricia Bullrich sobre Adorni para que adelantara la presentación de su declaración jurada en una causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito. Las críticas de Bullrich, con fuertes insinuaciones sobre la capacidad del ministro coordinador para enfrentar la situación, generaron un malestar palpable en la cúpula del Gobierno. Esa misma semana, Javier Milei debió salir a controlar los daños con una entrevista desde Estados Unidos, donde ratificó el apoyo a Adorni y relativizó el impacto de las diferencias internas.
El enfrentamiento se enmarca en un contexto de disputas entre las distintas tribus que coexisten dentro de La Libertad Avanza, el espacio político liderado por Milei. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, expresó públicamente su incomodidad ante las acciones y declaraciones de Bullrich, acumulando tensiones que se habían ido gestando desde antes. Además de las críticas, cuestionan actos considerados poco oportunos, como la difusión de videos desde el festival Lollapalooza cuando el Gobierno intentaba defender la gestión de Adorni frente a la polémica por sus viajes.
Aunque Bullrich mantiene una posición estratégica dentro del oficialismo debido a su peso político, sus diferencias con Adorni y otros sectores se volvieron visibles, incluso alimentando interpretaciones que la vinculan con el ex presidente Mauricio Macri, otro opositor declarado del actual gabinete. Ese saludo público a Macri en una cena generó señales claras de una “guerra fría” en la coalición gobernante.
Fuentes cercanas al Gobierno reconocen que, pese al malestar y las discrepancias, Bullrich es un actor necesario para la estructura política, aunque advierten sobre intereses que van más allá de La Libertad Avanza y describen la situación interna como “compleja” y “dividida”. Esta reunión de gabinete sirvió para medir las fuerzas y plantear algunos límites, aunque la tensión se mantiene latente en el día a día de la gestión.

