El «Súper RIGI» se instauró para promover la industrialización de los recursos argentinos mediante un conjunto de incentivos fiscales orientados a atraer inversiones de gran escala. Entre sus principales ventajas se destaca la reducción de la tasa del impuesto a las Ganancias al 15%, así como la eliminación de Ingresos Brutos y tasas municipales para las empresas que se adhieran al programa.
Además, el régimen contempla la amortización acelerada de las inversiones realizadas y la exención de aranceles para procesos tanto de importación como de exportación. Esta combinación apunta a mejorar la competitividad de las compañías y facilitar el desarrollo de nuevos emprendimientos en sectores que hasta ahora tienen poca participación en el mercado local, como la agricultura, la pesca y la forestación.
Los beneficios fiscales del «Súper RIGI» son más amplios en comparación con el esquema vigente, abriendo la puerta a un abanico mayor de actividades económicas. El régimen ofrece además estabilidad fiscal por un periodo de treinta años, lo que brinda seguridad jurídica a los inversores. Se prevé que estas medidas impulsen no solo la llegada de capital, sino también la generación de empleo y el aumento de las exportaciones en industrias estratégicas como la energía y la minería.

