Elon Musk anunció un ambicioso plan para construir en Texas una megafábrica de semiconductores destinados a inteligencia artificial, con una inversión que supera los 100 mil millones de dólares. Esta planta, llamada Terafab, estará diseñada para producir chips de última generación que permitan el desarrollo tecnológico de los vehículos autónomos y robots humanoides creados por sus empresas.
El proyecto se desarrollará en fases, comenzando con una inversión inicial cercana a los 55 mil millones de dólares, y contará con la colaboración de Intel, que aportará su experiencia en diseño y empaquetado de silicio de alto rendimiento. Terafab buscará alcanzar una capacidad de procesamiento anual equivalente a 1 teravatio, e integrará en un solo complejo el procesamiento lógico, el almacenamiento de memoria y el empaquetado de chips.
Esta fábrica producirá entre 100.000 y 200.000 millones de chips personalizados cada año, destinados principalmente para uso interno. El componente central será el chip AI5 de quinta generación, especialmente desarrollado para manejar el software de conducción autónoma, los sistemas de los robotaxis Cybercab y los movimientos de los robots humanoides Optimus. Se prevé que la producción piloto comience en 2026 y que la fabricación a escala industrial se inicie un año después.
La elección de Texas responde a beneficios fiscales y a una infraestructura energética adecuada para grandes instalaciones. Además, esta región se ha consolidado como el núcleo operativo fundamental para las empresas de Musk tras la mudanza de Tesla desde California. La planta será una de las pocas fuera de Asia con capacidad propia para fabricar chips a gran escala con tecnología de 2 nanómetros, colocándola en la vanguardia global en semiconductores.
El control total de la cadena productiva permitirá reducir la dependencia de proveedores asiáticos, actualmente dominantes en el mercado mundial de chips. Esta integración facilitará también el fortalecimiento de la supercomputadora Dojo, esencial para entrenar modelos de inteligencia artificial, y respaldará el desarrollo de xAI, empresa que pasará a formar parte de la nueva división SpaceXAI.
El proyecto responde a la estrategia de Musk de alcanzar una autonomía tecnológica completa, integrando hardware y software para acelerar la llegada de la conducción autónoma total. El éxito de Terafab será clave también para la viabilidad comercial de robots humanoides capaces de operar en entornos complejos con procesadores específicos y avanzados.

