Victoria Villarruel reavivó la tensión política al calificar el partido entre Argentina e Inglaterra como una confrontación que trasciende lo deportivo, vinculándolo con la disputa histórica por las Islas Malvinas. En un mensaje publicado en redes sociales, expresó que el encuentro representa «más que un partido» y acusó a los ingleses de ser «piratas usurpadores», en una declaración que combinó referencias patrióticas y el homenaje al legado futbolístico nacional.
La vicepresidenta destacó que frente a Inglaterra la rivalidad es especial por motivos que van desde la reivindicación de territorio hasta la memoria de íconos como Diego Maradona y Lionel Messi. Su postura contraste con la del director técnico Lionel Scaloni, quien instó a separar la política del deporte y fomentar la calma. Villarruel, sin embargo, optó por fusionar ambos planos, generando una fuerte repercusión en redes sociales donde su mensaje alcanzó miles de visualizaciones y comentarios en poco tiempo.
En paralelo, el gobierno rechazó el pedido de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) para declarar asueto durante la jornada del partido, que coincidía con la semifinal del Mundial. Esta decisión abrió un debate político, con voces dentro del espectro libertario y de la oposición que coincidieron en solicitar un feriado nacional para facilitar la concentración en el evento. A su vez, la ministra de Seguridad implementó un operativo con más de 1600 efectivos para garantizar el orden en el estadio, prohibiendo objetos que puedan incitar a la violencia o provocar altercados.
Este tipo de medidas buscan prever incidentes en un partido catalogado como «de alto riesgo» por la FIFA, dada la sensibilidad social que despierta el enfrentamiento con Inglaterra. La relación entre la carga simbólica por Malvinas y el evento deportivo vuelve a colocar sobre la mesa la complejidad de fusionar el deporte con reclamos históricos y nacionales, tema que genera opiniones divididas en la sociedad y los actores políticos.