La justicia francesa afronta un nuevo capítulo en uno de sus casos criminales más complejos y emblemáticos. Este miércoles, el Tribunal de Apelación de Dijon decidirá si anula la acusación contra Jacqueline Jacob, tía abuela de Grégory Villemin, el niño que fue hallado muerto en el río Vologne en 1984. La mujer, de 81 años, enfrenta cargos vinculados con el asesinato del menor.

Jacqueline Jacob fue acusada de “conspiración criminal”, tras ser señalada como posible autora de una carta anónima que reivindicaba el homicidio, en la que se expresaba un mensaje violento contra el niño. Esta carta formó parte clave de la investigación que ahora vuelve a plantear dudas por cuestiones procesales y de prescripción.

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El proceso contra Jacob ha tenido varios fracasos legales. En 2017 fue imputada por “secuestro y homicidio”, pero ese procedimiento se anuló por un defecto formal. En la audiencia reciente, su defensa argumentó que la acusación es improcedente debido a que la mujer no pudo expresarse adecuadamente antes de ser imputada y que los hechos prescribieron, posición que incluso compartió la Fiscalía General.

Si el tribunal adopta la anulación, sería la quinta invalidación en esta causa que ha marcado la historia judicial francesa. La defensa cuestiona la dirección de la pesquisa y denuncia una “montaña rusa legal” sostenida durante más de cuatro décadas.

Ante un eventual rechazo, los abogados de Jacqueline Jacob anunciaron que apelarán ante el Tribunal de Casación, el máximo órgano judicial de Francia, en un plazo de diez días.

Por su parte, los padres de Grégory, Christine y Jean-Marie Villemin, mantienen una postura tranquila. Su representante legal afirmó que, independientemente de la decisión sobre la prescripción, las investigaciones continuarán hasta esclarecer la verdad detrás del asesinato.

El caso se enmarca en tensas rivalidades familiares entre los clanes Villemin y Jacob. Estas tensiones, alimentadas por resentimientos y celos, han sido consideradas una de las causas del crimen ocurrido hace más de 35 años. Jacqueline Jacob está relacionada con este conflicto familiar, ya que su marido es hermano de la abuela materna de Grégory, y ambos clanes mantienen una historia de animosidad que ha complicado las pesquisas.