El expresidente brasileño Jair Bolsonaro continúa bajo prisión domiciliaria en Brasilia tras la decisión de un juez de la Corte Suprema que extendió de forma indefinida esta medida. Bolsonaro cumple una condena de 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado y se encontraba en su domicilio desde marzo, beneficiado inicialmente con un permiso de 90 días debido a problemas de salud.
La renovación de la prisión domiciliaria se fundamentó en un informe médico que reveló una mejoría no solo de su neumonía sino también de otras afecciones que padece, lo que llevó al juez Alexandre de Moraes a calificar la continuidad del arresto domiciliario como «razonable, adecuado y proporcional». Esta definición persigue equilibrar la seguridad jurídica con las condiciones clínicas del expresidente.
En junio, un incidente puso en riesgo la permanencia de Bolsonaro en su residencia al descubrirse una pistola Glock 9 milímetros en poder de uno de sus escoltas durante un control de tránsito en Brasilia, sin la documentación que justificara su porte. La defensa explicó que el arma había sido inutilizada para evitar riesgos, debido a los medicamentos psiquiátricos que toma Bolsonaro. El propio exmandatario reconoció la propiedad del arma y que la guardaba en su domicilio.
Ante esta situación, el magistrado decidió no aplicar sanciones adicionales, pero ordenó que Bolsonaro no pueda poseer ninguna arma de fuego. Además, estableció un control estricto sobre el registro de una decena de armas a nombre del ex jefe de Estado, que incluyen pistolas, rifles y revólveres. Este control responde al contexto de su condena, dictada en septiembre del año anterior, por organizar un plan para mantenerse en el poder tras las elecciones de 2022, que ganó Luiz Inácio Lula da Silva.