Juliana Awada aprovechó sus días en el sur de Francia para afianzar los vínculos con sus dos hijas, Valentina y Antonia, y también para encontrarse con Bruno Barbier, el padre de su hija mayor. El reencuentro tuvo lugar en Saint-Tropez, un destino habitual para la empresaria que busca desconectarse y disfrutar en familia.
Bruno Barbier, empresario belga radicado en Mónaco, mantiene una relación cordial y respetuosa con Juliana tras la separación formal en 2009. Ambos priorizan el bienestar de Valentina, aspecto que se evidenció en este encuentro familiar. Barbier actualmente está casado con Charlotte Barbotin-Larrieu, pero conservan un vínculo positivo centrado en la hija que comparten.
Durante su estadía, Juliana combinó momentos de relax con actividades informales, visitando mercados locales junto a sus hijas. Su estilo reflejó elegancia y comodidad, alternando entre looks monocromáticos en negro para salidas más formales y conjuntos frescos en tonos claros para los paseos diurnos. Destacaron accesorios como bolsos de rafia con detalles en cuero y sandalias planas en tonos tierra, que sumaron sofisticación sin perder la practicidad.
Antonia Macri, la hija menor fruto de la relación con el expresidente Mauricio Macri, también acompañó a Juliana en este viaje, fomentando la cercanía entre las hermanas en un ambiente relajado. La gastronomía regional francesa, con especial atención en las tartas y productos típicos, sirvió de marco para las reuniones familiares y las charlas compartidas.
Este viaje representa para Juliana Awada más que unas vacaciones: es una etapa de renovación personal y cierre de ciclos. Tras su separación del expresidente, transita un momento donde la familia cobra protagonismo y los vínculos se construyen desde el respeto y la armonía, tal como se reflejó en este encuentro en la Riviera Francesa.