La Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya inició el análisis detallado del conflicto territorial entre Guyana y Venezuela sobre la región del Esequibo, una extensión de aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados que Guyana administra desde hace más de un siglo pero que Venezuela reclama basándose en antecedentes coloniales.
El centro del litigio radica en la validez jurídica de un laudo arbitral emitido en 1899 que estableció la frontera entre ambos países durante la era colonial británica. Esa sentencia, dictada por un tribunal en París, fijó los límites que hoy defiende Georgetown. Sin embargo, Venezuela no reconoce la competencia del tribunal y apela a un acuerdo firmado en 1966 en Ginebra entre el Reino Unido y Caracas, además de reclamar que el límite natural debe ser el río Esequibo, tal como se consideraba en 1777 durante la dominación española.
El ministro de Relaciones Exteriores de Guyana, Hugh Hilton Todd, advirtió sobre la importancia crucial que supone este litigio para su nación. Indicó que está en juego más del 70% del territorio soberano de su país y argumentó que cuestionar la sentencia de 1899 después de tanto tiempo carece de base en el derecho internacional. También señaló que un posible desmembramiento del territorio supondría una tragedia para los guyaneses, al privarlos de la mayoría de sus tierras y población.
La disputa se agravó tras el descubrimiento de grandes yacimientos petrolíferos en 2015 por la petrolera estadounidense ExxonMobil en aguas del Esequibo. Este hallazgo convirtió a Guyana en uno de los países con mayor reserva per cápita de petróleo, generando un notable crecimiento económico y atrayendo inversiones internacionales que se han visto afectadas por la incertidumbre territorial. Todd destacó ante la CIJ que las presiones venezolanas no solo amenazan la seguridad y la paz regional, sino que dificultan el desarrollo económico de Guyana.
Las audiencias en La Haya continuaron durante varios días, programándose para que Venezuela presente sus argumentos próximamente. Este caso cobra especial relevancia en medio de un contexto regional complejo, ya que la soberanía sobre el Esequibo influye directamente en el control de recursos naturales y la estabilidad política en Sudamérica.

