Con la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra cada vez más cerca, la Embajada británica en Buenos Aires recurrió a una estrategia inusual para bajar la tensión que rodea al encuentro. A través de una publicación en Instagram, compartió un documento simulado en tono de broma, en el que se instruye al responsable de sus redes sociales sobre cómo actuar ante cualquier resultado.

El “memorándum interno” establece instrucciones simples: si Inglaterra gana, la orden es celebrar con elegancia; si Argentina se impone, felicitar al vencedor y desearle suerte en la final evitando acusaciones infundadas sobre conspiraciones. Además, se permite el uso de memes, pero “con tacto”. Este mensaje está supuestamente emitido por una entidad ficticia llamada “Oficina de Su Majestad para la Contingencia de un partido de la Copa Mundial Inglaterra-Argentina”.

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El administrador de la comunidad digital, bajo el mando del embajador David Cairns, añadió un comentario propio en la publicación: reconoció las expectativas de sus seguidores y la dificultad de manejar un tema tan sensible, dejando la responsabilidad en manos del memorándum para “solucionar” la comunicación.

Esta acción se inserta en un contexto donde el partido trasciende lo deportivo por las heridas históricas vinculadas a la soberanía de las Islas Malvinas, conocidas en el Reino Unido como Falkland Islands. La rivalidad futbolística se ha visto potenciada por viejos reclamos políticos, que en ocasiones tensionan la convivencia social alrededor del evento.

En paralelo, la Federación Argentina de Veteranos de Guerra “2 de Abril” emitió un comunicado para pedir que se mantenga el deporte y el reclamo de soberanía separados. Bajo el título “El sentimiento Malvinas es innegociable: la memoria se defiende en cada cancha”, ratificaron que el fútbol debe ser considerado sólo un juego y no un escenario para conflictos o venganzas.

La publicación de la Embajada británica intenta, mediante el humor y una comunicación medida, equilibrar una situación delicada y hacer un llamado a la cordialidad en vísperas de un encuentro que captura no solo la atención deportiva sino también la sensibilidad política y social en ambos países.