En junio, una familia tipo de cuatro integrantes en el Gran Buenos Aires necesitó más de un millón quinientos mil pesos para no estar por debajo de la línea de pobreza, según el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este incremento refleja el aumento en los costos de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT).
Los datos oficiales señalan que la CBA creció un 1,3% respecto a mayo, mientras que la CBT aumentó un 2,2% en el mismo período. Estas variaciones mensuales explican subas interanuales del 36,3% para la CBA y del 35,7% para la CBT, marcando un impacto directo en el nivel de vida de los hogares argentinos.
La metodología del INDEC para determinar el valor de estas canastas considera los requerimientos nutricionales mínimos, incluyendo kilocalorías y proteínas, además de los hábitos de consumo habituales. La Canasta Básica Total amplía esta estimación incorporando bienes y servicios esenciales no alimentarios, como vivienda, transporte y educación, que representan un gasto fundamental en el presupuesto familiar.
En cuanto a la inflación, el índice general registró un 1,9% en junio, la tasa más baja en los últimos diez meses. Esto implica una desaceleración respecto a los meses anteriores, acumulando una suba anual del 33,5% y del 16,8% en la primera mitad del año.
Los sectores que más inflación mostraron incluyen el IPC Núcleo, con incrementos notables en pan y cereales, productos medicinales y alquileres. También destacaron los aumentos en servicios regulados y artículos estacionales, con el rubro de recreación y cultura encabezando la lista de ajustes mensuales, seguido por vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.
Especialistas y referentes en economía interpretaron estos datos como señales tentativas de estabilización, resaltando que la moderación en el ritmo inflacionario podría favorecer la recuperación del poder adquisitivo si se mantiene esta tendencia en los próximos meses.