Un equipo internacional identificó embriones de dinosaurio que datan de aproximadamente 190 millones de años, conservados en un yacimiento en la provincia china de Yunnan. Este hallazgo, excepcional por su excelente preservación y por incluir distintas fases de desarrollo, corresponde al Lufengosaurus, un herbívoro de cuello largo del Jurásico Inferior.
Los fósiles, encontrados en el sitio de Lufeng, incluyen más de 200 huesos embrionarios que podrían pertenecer a unos 20 individuos diferentes. A diferencia de otros descubrimientos donde los embriones aparecen aislados, estos restos permiten analizar el crecimiento de los dinosaurios desde etapas tempranas hasta cercanas a la eclosión, una oportunidad poco frecuente en el registro fósil.
Los estudios detallados sobre los fémures revelaron que el Lufengosaurus experimentaba un crecimiento acelerado dentro del huevo, con huesos que doblaban su tamaño durante el periodo de incubación, lo que sugiere que este dinosaurio tenía un tiempo de incubación relativamente corto. Además, se hallaron indicios de actividad muscular en los embriones, señal de que ya se movían antes de nacer, un comportamiento conocido principalmente en aves modernas.
Otro aspecto sorprendente surgió de los análisis químicos mediante espectroscopia infrarroja, que detectaron señales compatibles con fibras de colágeno, una proteína característica de los huesos. Esta preservación orgánica en fósiles tan antiguos es extremadamente poco común y supera en antigüedad por más de 100 millones de años a otros ejemplares con tejidos similares.
El Lufengosaurus fue uno de los grandes herbívoros del Jurásico Inferior, con una longitud estimada entre 4,5 y 6 metros y un peso cercano a 1.700 kilos. Se alimentaba de vegetación y probablemente podía erguirse sobre sus patas traseras para alcanzar plantas más altas. Este hallazgo ofrece una nueva perspectiva para comprender la embriología, crecimiento y comportamiento prenatal de los dinosaurios primitivos.

