Un hombre de 45 años permanece internado en el Área de Cuidados Intermedios del hospital Ramón Carrillo, después de haber sido diagnosticado con hantavirus. Su estado motivó que su pareja e hijo quedaran aislados y bajo seguimiento médico, aunque hasta el momento no presentan síntomas compatibles con la enfermedad.
El paciente acudió a la guardia por fiebre, dolor corporal y diarrea, síntomas que no tenían un origen claro. Sin embargo, la combinación de algunos análisis de laboratorio y la placa de tórax generaron sospechas en el equipo médico, que finalmente confirmaron el diagnóstico durante la noche.
El antecedente epidemiológico reciente es clave para entender este caso. Una semana antes del inicio de los síntomas, el hombre viajó a Salta y Jujuy, zonas donde el hantavirus presenta mayor circulación. Por este motivo, ya se enviaron muestras al Instituto Malbrán para precisar el lugar de contagio y la cepa del virus. Esto impacta directamente en el manejo sanitario, ya que la cepa Andes, predominante en la región de Bariloche, es la única que permite la transmisión de persona a persona. En cambio, las cepas registradas en el norte no obligan a aislamiento preventivo de contactos estrechos debido a la ausencia documentada de contagios interhumanos.
Además, el paciente había realizado tareas de desmalezamiento y limpieza en áreas con posible presencia de roedores dentro de Bariloche, aunque estas actividades se realizaron hace más de un mes, lo que resulta menos probable como fuente de contagio debido al período de incubación del virus.