El proyecto de reforma energética presentado ante el Congreso por el Gobierno de Javier Milei propone eliminar el actual esquema de subsidios automáticos para el consumo de gas en las zonas frías del país, beneficiarias de la Ley 27.637. En su lugar, se plantea un sistema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que se centrará en otorgar ayudas solo a hogares en situación de vulnerabilidad socioeconómica comprobada, excluyendo así a sectores de ingresos medios que hoy cuentan con descuentos en sus facturas.
Este cambio en la política tarifaria impactará de forma directa a aproximadamente 4 millones de familias que actualmente reciben el beneficio de la denominada zona fría, reduciendo su acceso a subsidios basados no en criterios geográficos sino en el nivel de ingresos de cada grupo familiar. Además, el financiamiento del régimen sufrirá modificaciones a través del aumento del recargo en el precio del gas, que podrá alcanzar hasta el 11,25%, para sostener el Fondo Fiduciario destinado a los subsidios residenciales. Esta medida busca equilibrar las cuentas públicas sin modificar el monto de los subsidios legales, pero ha generado resistencia por posibles conflictos legales y políticas.
El efecto de la reforma ya se refleja en el sector productivo, en especial pequeñas y medianas empresas, que enfrentan incrementos significativos en sus facturas de gas. También se espera que el aumento en los precios mayoristas y la eliminación de beneficios amplios eleven el costo de vida en varias regiones afectadas. Bajo este esquema, el Estado abandona la cobertura territorial amplia para priorizar un auxilio directo según la capacidad económica de los usuarios.
El foco del proyecto es reducir el déficit fiscal y ordenar las cuentas públicas mediante la racionalización de los subsidios energéticos, un gasto que ha sido sostenido durante años bajo el amparo de políticas previas. Con la implementación del SEF, el Ejecutivo aspira a mejorar la eficiencia del gasto público y a focalizar los recursos en quienes más los necesitan, aunque esto implique un recorte sustancial en el número de beneficiarios actuales.

