Chevron confirmó una inyección de capital estimada en USD 10.000 millones para reforzar su presencia en Vaca Muerta y volver al negocio de combustibles en Argentina, tras casi veinte años de inactividad en este segmento. Esta fuerte apuesta tiene como eje principal la explotación de bloques clave dentro de la formación no convencional, así como la incursión en el downstream mediante una alianza estratégica con una empresa local.
La decisión se tomó después de un prolongado análisis de las reformas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei, que incluyeron una reducción fiscal, flexibilización de controles de capital y mayor estabilidad en las normas del sector energético. Estos factores permitieron reemplazar la postura de espera por una de avance acelerado, con la protección del Régimen de Inversiones en Gas y Energía (RIGI), que recientemente entró en vigencia.
En cuanto a la expansión en Vaca Muerta, Chevron apuntará especialmente a dos proyectos emblemáticos. Primero, el bloque Narambuena, operado por la Compañía de Desarrollo No Convencional (CDNC), donde el plan incluye perforar más de 200 pozos con una inversión inicial de 3.330 millones de dólares, tras haber asegurado una concesión de explotación por 35 años. Además, la empresa cuenta con el bloque El Trapial, que opera en su totalidad, y que figura entre los diez más productivos de la región. Estas áreas reforzarán la posición de Chevron entre las cinco mayores productoras de crudo del país.
La compañía también participa activamente en proyectos que mejoran la infraestructura para la salida y comercialización del crudo. Es socia del consorcio Vaca Muerta Oil Sur, dedicado a la construcción de un oleoducto que conectará la cuenca neuquina con el Golfo San Matías, y colabora en la ampliación del oleoducto Oldelval para aumentar la capacidad de transporte desde el norte de Neuquén.
Desde el punto de vista tecnológico, Chevron presionará para reducir la brecha de costos por perforación, que actualmente es un 35% más alta que en campos estadounidenses, mediante la adopción de tecnología avanzada y la optimización de procesos. La empresa ha demostrado su liderazgo técnico con pozos horizontales que superaron los 4.900 metros de profundidad, elevando la eficiencia en el contacto con la roca y la recuperación de hidrocarburos.
En el plano comercial, la petrolera reingresa al mercado argentino de combustibles formando alianza con DAPSA, una empresa controlada por Sociedad Comercial del Plata que opera cerca de 200 estaciones de servicio, además de contar con una terminal portuaria estratégica en Dock Sud. Bajo este acuerdo, prevén aplicar un rebranding de las estaciones y comercializar la línea de lubricantes premium Havoline, aprovechando el reconocimiento de la marca Chevron entre los consumidores locales.
Esta estrategia integrada busca consolidar a Chevron como un actor dominante en toda la cadena energética argentina, desde la exploración y producción hasta la distribución y venta al consumidor final, en un momento clave para el desarrollo de Vaca Muerta y la industria hidrocarburífera nacional.

