Una paciente de 69 años con cáncer de páncreas en etapa terminal fue la primera persona en Uruguay en recibir la eutanasia legal, tras la implementación de la Ley de Muerte Digna. La mujer estuvo internada en el Hospital Policial de Montevideo y firmó su consentimiento formal para acceder al procedimiento luego de un empeoramiento irreversible de su estado de salud.
El trámite para la eutanasia se inicia con una solicitud escrita ante el médico tratante, quien dispone de un plazo para evaluar la petición. Luego, un segundo profesional confirma el diagnóstico y valida que se cumplan los requisitos legales. En caso de discrepancia entre ambas opiniones, una junta médica toma la decisión final. La ley establece además que el paciente puede revocar la solicitud en cualquier momento.
La Ley de Muerte Digna, aprobada por el Senado uruguayo y promulgada en 2025, permite el acceso a la eutanasia a mayores de edad, ciudadanos o residentes legales, que estén psíquicamente aptos y sufran una enfermedad incurable con sufrimientos insoportables. Uruguay se convirtió así en el primer país de América Latina en legalizar la eutanasia mediante una norma aprobada por su Parlamento, a diferencia de Colombia y Ecuador, donde la práctica se permite gracias a fallos judiciales.
Uno de los impulsores de la ley, un diputado oficialista, calificó este primer caso como un hecho simbólico para el país, destacando el derecho de la persona a decidir sobre su propia muerte de forma tranquila y conforme a sus convicciones. La reglamentación que habilita la aplicación práctica de la norma empezó a regir en abril, consolidando un marco legal que garantiza el respeto a la voluntad del paciente en situaciones terminales.

