Tres ciudadanos argentinos que viajaron en el crucero MV Hondius deberán pasar una cuarentena obligatoria en Países Bajos tras detectarse un brote de hantavirus a bordo. El barco, que partió originalmente desde Ushuaia, llegará al puerto de Granadilla en Tenerife, desde donde se organizará el traslado de los pasajeros y tripulantes siguiendo estrictos protocolos sanitarios.
El operativo para evacuar a las personas contaminadas y prevenir la propagación del virus se activó en España. Los pasajeros serán divididos en grupos según su nacionalidad y trasladados en lanchas para evitar el contacto con la zona de migraciones. Los argentinos viajarán en conjunto con neerlandeses e islandeses según las medidas definidas por las autoridades españolas y neerlandesas.
Además, las autoridades locales continúan con la investigación epidemiológica y rastrean a otros pasajeros que descendieron del barco antes de que se declarara la alerta sanitaria. Se confirmó que un grupo de personas se bajó de la embarcación el 24 de abril y están siendo monitoreados para descartar casos adicionales.
El Ministerio de Salud de Argentina colaborará brindando insumos para el diagnóstico y el tratamiento del hantavirus. Se enviarán pruebas para detectar el ARN del virus Andes —la variante asociada al brote y que proviene de la Patagonia argentina y chilena—, junto con placas ELISA y protocolos médicos para acelerar la detección y el manejo del virus entre los pasajeros afectados.
Este brote atrajo la atención de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que recomendó a Argentina reconsiderar su reciente decisión de retirarse de la entidad tras este episodio. La cooperación internacional y el seguimiento de los casos son claves para controlar la situación derivada del crucero MV Hondius.

