La fertilización in vitro (FIV) en Argentina enfrenta un desafío clásico: aunque se realizan casi 25.000 tratamientos anuales, solo nacen alrededor de 5.000 bebés. Esta brecha impulsó a investigadores del CONICET a crear HyperSperm, una tecnología que reproduce en laboratorio los cambios bioquímicos que el espermatozoide sufre en el cuerpo femenino, logrando así mejorar la capacidad fecundante y calidad embrionaria.

En un estudio con 41 parejas, la aplicación de HyperSperm permitió obtener embriones transferibles en casos donde la técnica convencional no había dado resultados. Según el informe publicado en la revista Journal of Translational Medicine, esta innovación aumentó en un 16% la cantidad de embriones aptos para transferencia y elevó la proporción de embriones con dotación cromosómica normal a la mitad, un 20% más que los métodos tradicionales.

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El investigador Darío Krapf, cofundador de Fecundis y parte del desarrollo, explicó que en los tratamientos actuales solo un 30% de los embriones son euploides, es decir, con número cromosómico normal, lo que limita las posibilidades de embarazo. En promedio, una pareja requiere tres intentos para lograr el éxito reproductivo, un obstáculo que esta tecnología busca superar aumentando tanto la cantidad como la calidad embrionaria.

El equipo liderado por Krapf, junto con Mariano Buffone y Rita Vassena, fundaron Fecundis en 2020. Hasta ahora, ya se registraron 11 bebés nacidos utilizando la tecnología HyperSperm. Esta técnica se diferencia de los avances anteriores, que se centraron en seleccionar los mejores gametos y embriones, pues aquí el foco está en optimizar el proceso bioquímico que el espermatozoide experimenta antes de la fecundación.

La investigación, realizada entre agosto de 2023 y diciembre de 2025 en tres clínicas argentinas, se basó en un protocolo experimental que combinó métodos tradicionales con esta nueva técnica. Tras estos resultados, Fecundis iniciará un nuevo ensayo clínico con 202 parejas en centros de Argentina y Estados Unidos. Se prevé que, una vez resueltas las cuestiones regulatorias, la tecnología pueda comercializarse a partir del próximo año.