La confrontación diplomática entre Argentina y Brasil escaló luego de que el ministro de Hacienda brasileño, Dario Durigan, tildara de «payaso» a Javier Milei. Las declaraciones del funcionario surgieron tras las críticas públicas del dirigente argentino contra el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto político en San Pablo.

Milei, en su discurso durante la candidatura de Flavio Bolsonaro, acusó a Lula de ser un “ladrón” y cuestionó el rumbo económico de Brasil, advirtiendo sobre un posible colapso si el país no cambia su dirección política. En respuesta, Durigan afirmó que la economía brasileña muestra mejores indicadores que la argentina y destacó que el riesgo país, la deuda pública y la inflación en Argentina están en niveles más altos.

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El choque no solo quedó en el terreno verbal, sino que también afectó las relaciones diplomáticas. Tras las declaraciones de Milei, el embajador de Brasil en Argentina fue convocado a Brasilia, donde permanece sin una fecha definida para regresar. Además, en Brasil criticaron que la visita de Milei a San Pablo se realizó sin aviso previo al gobierno brasileño, rompiendo protocolos oficiales.

Durante su visita a San Pablo, Milei fue recibido en el Palacio Bandeirantes por el gobernador Tarcísio de Freitas, quien le otorgó la Orden de Ipiranga, la máxima distinción de ese estado. Este gesto generó controversia por la falta de coordinación con el Ejecutivo brasileño, dado el contexto tenso entre ambos países.

En una entrevista con Rádio Jornal, Durigan reconoció que Brasil enfrenta dificultades económicas, como las altas tasas de interés que afectan a diversos sectores, pero defendió la estabilidad relativa frente a la crisis argentina. El ministro sostuvo que el pago de intereses para refinanciar la deuda es un problema persistente, aunque destacó que la situación brasileña es más favorable.

Milei atribuyó la crisis argentina a la continuidad del socialismo y manifestó que su país ha sufrido un camino «distópico» marcado por la pobreza. Sus expresiones inflamaron aún más el ambiente político entre ambos países en un momento delicado para la región.