Punto Nemo se localiza en el océano Pacífico Sur, a más de 2.600 kilómetros de cualquier costa, convirtiéndose en la zona más aislada del planeta en términos de distancia a tierra firme. Su inaccesibilidad es tal que el ser humano más cercano en este punto remoto suele ser un astronauta en la Estación Espacial Internacional, que cruza a unos 400 kilómetros por encima apenas una o dos veces al día.

Este lugar fue identificado y nombrado en 1992 por Hrvoje Lukatela, un ingeniero croata dedicado a la geodesia y cartografía. Lukatela calculó la localización precisa del “polo de inaccesibilidad oceánico” y eligió el nombre Nemo, que en latín significa “nadie”. El nombre además remite al Capitán Nemo, personaje de Julio Verne, y refleja simbólicamente la soledad extrema y el olvido de ese sitio.

AfiliaGo - DafaBet Latam

Aparte de su condición geográfica, Punto Nemo tiene un rol particular: es el destino final donde se estrellan estaciones espaciales y satélites una vez que terminan su vida útil. Al caer, la mayor parte de los restos descendente se hunden unos 4.000 metros hasta formar un «cementerio espacial» submarino, junto a más de 300 naves desechadas. Para 2030 se espera que la Estación Espacial Internacional abandonada sea dirigida a este lugar para completarlo con una pieza más de nuestra historia tecnológica.

Algunos datos simbolizan la increíble soledad y dificultad de acceso. Navegar hasta Punto Nemo requiere una embarcación especialmente preparada para enfrentar condiciones extremas, como olas gigantescas y hielos antárticos, ya que una caída al mar allí es fatal y la ayuda humana está completamente ausente. Esta característica extrema convierte a Punto Nemo en un escenario natural y artificial de ciencia y misterio.

El curioso paralelismo entre las coordenadas que Julio Verne ubicó en su novela «Veinte mil leguas de viaje submarino» y las exactas de Punto Nemo agrega una conexión literaria que complementa la fascinación por este rincón recóndito de la Tierra. Aunque el texto se escribió mucho antes del cálculo científico de Lukatela, la proximidad entre esas ubicaciones subraya la magnitud del desconocimiento y la aventura exploratoria alrededor de los océanos.