El sector manufacturero atraviesa su peor momento en años. Según el Informe de Coyuntura del Observatorio IPA publicado en abril, la industria concentró prácticamente la totalidad de los despidos registrados en la economía nacional durante febrero. De 7.593 empleos formales desaparecidos, 7.336 corresponden exclusivamente a fábricas, lo que refleja un agotamiento crítico en la resistencia de las pequeñas y medianas empresas.
El panorama es aún más grave considerando la acumulación de pérdidas. En el último año, el sector cerró 2.000 fábricas y perdió casi 80.000 puestos de trabajo desde diciembre. Daniel Rosato, titular del IPA, vinculó esta crisis a un cambio de paradigma hacia un modelo "extractivista y primario". El dirigente alertó que la política económica actual prioriza la estabilidad macroeconómica de sectores exportadores específicos mientras condena a las unidades productivas que generan valor agregado. "La industria es la última en despedir por la inversión que requiere la formación de su personal, pero este año ya estamos en la etapa final", graficó Rosato.
El economista Federico Vaccarezza, responsable de la dirección técnica del informe, identificó un "efecto pinza" que sofoca la competitividad del sector: el encarecimiento de costos en pesos, tanto en tarifas como en salarios, frente a un tipo de cambio estancado. Esta combinación genera una presión insostenible sobre los márgenes de ganancia de las fábricas.
El análisis también desmitifica el superávit comercial de marzo, definiéndolo como un "superávit de sesgo recesivo" o "por compresión". El saldo positivo no obedece a un auge exportador, sino al derrumbe del 10% en la importación de bienes de capital y piezas industriales. Este retroceso refleja un parate total en la inversión productiva nacional.
La crisis industrial tiene correlato directo en el consumo interno. Durante febrero registró una caída del 3,1% interanual. Lo más alarmante es que el 60% de las compras en supermercados se realizan mediante endeudamiento con tarjeta de crédito para cubrir necesidades básicas, evidenciando el deterioro en el poder adquisitivo de los hogares.