Francia enfrenta un desafío creciente por las olas de calor, que provocaron el cierre temporal de escuelas y guarderías debido a temperaturas superiores a los 42°C. En Rennes, un proyecto innovador de una guardería busca adaptarse a estas nuevas condiciones climáticas mediante el uso de materiales naturales que regulan la temperatura y reducen la huella de carbono.

La guardería Bois-Perrin está diseñada para que los niños pasen la mayor parte del tiempo al aire libre, con un edificio que emplea una estructura de madera y un sistema de aislamiento basado en fardos de paja. Este material, tradicionalmente usado en construcción rural, ofrece una alta resistencia térmica y permite la circulación controlada del aire, ayudando a mantener ambientes internos frescos sin depender exclusivamente del aire acondicionado.

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Para que la paja cumpla con las normativas de seguridad, está protegida por placas de yeso de alta densidad, lo que minimiza el riesgo de incendio y permite su uso en espacios públicos donde se concentran niños. La combinación de aislamiento natural, ventilación eficiente y revestimientos de madera crea un microclima interior adecuado para resistir temperaturas extremas.

El proyecto busca además disminuir significativamente la huella ecológica del edificio, reduciendo el consumo de hormigón y promoviendo energías renovables como la instalación de paneles fotovoltaicos. Según los responsables del diseño, el uso de paja logra un rendimiento térmico que no depende de sistemas artificiales y permite que el edificio «respire», durante episodios de calor intenso.

Esta iniciativa forma parte de un enfoque cada vez más necesario para adaptar la infraestructura urbana a un clima en calentamiento, combinando tecnologías tradicionales con criterios modernos de sostenibilidad y seguridad para los espacios infantiles.