El conocido abogado Emilio Pagotto sorprendió al intentar eludir su presentación en el juzgado solicitando que el trámite se realice mediante un directo en Instagram o una conferencia de prensa. Sin embargo, la notificación judicial establece claramente que debe comparecer personalmente, bajo apercibimiento de detención en caso de incumplimiento.
Fuentes judiciales confirmaron que, pese a la insistencia de Pagotto por resolver el proceso a través de redes sociales, la justicia no reconoce esas vías como válidas para responder a citaciones. El episodio pone en evidencia la creciente tensión entre el uso de plataformas digitales para gestionar la imagen pública y el riguroso cumplimiento de las normas procesales clásicas.
Especialistas en derecho procesal comentaron que no es raro que figuras mediáticas confundan procedimientos legales con formatos comunicacionales, lo que genera inconvenientes en tribunales. El caso de Pagotto se ha vuelto objeto de atención en los juzgados, incluso por sus colegas del Consejo de Abogados, quienes señalaron que su eventual asistencia estará condicionada a la presencia de cámaras y micrófonos para mantener su exposición pública.
Este fenómeno refleja un desafío entre el llamado “vedetismo jurídico” y la formalidad de los procesos penales. Mientras algunos protagonistas acumulan más entrevistas y apariciones en medios que diligencias judiciales, las autoridades subrayan la necesidad de diferenciar la actividad profesional legal del espectáculo mediático.