Una investigación realizada por la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) trazó con precisión la distribución actual y las posibles áreas de expansión del jabalí y el chancho cimarrón en los Esteros del Iberá, una vasta reserva natural de la provincia de Corrientes. Mediante modelos computacionales y sistemas de información geográfica, se estableció que este humedal ofrece condiciones ideales para el establecimiento de estos animales, considerados una de las 100 especies invasoras más peligrosas a nivel global.
El estudio se basó en un software de máxima entropía llamado MaxEnt, que combinó datos provenientes del Global Biodiversity Information Facility (GBIF), relevamientos de campo con dispositivos GPS y reportes de cazadores involucrados en el control de fauna exótica provincial. Estas fuentes alimentaron un modelo que cruzó 19 variables climáticas con mapas actualizados de cobertura y uso del suelo dentro del área protegida de 1.300.000 hectáreas que comprenden los Esteros.
Los resultados revelaron que el jabalí prefiere microclimas templados con baja humedad relativa, presentando una baja tolerancia a temperaturas extremas y precipitaciones intensas. Además, se identificó que el cuadrante sudeste de la reserva es el sector con mayor susceptibilidad a la colonización, lo que implica un desafío urgente para su manejo y control. La presencia de esta especie genera daños ecológicos importantes, como competencia con fauna nativa, depredación, pastoreo sobre vegetación natural y erosión de suelos.
En el ámbito agropecuario, el jabalí representa un riesgo sanitario serio, ya que puede ser reservorio y transmisor de enfermedades infecciosas que afectan al ganado local, complicando así la salud animal y la economía regional. La investigación estuvo a cargo de Bernardo Holman, técnico de la Dirección de Parques y Reservas de Corrientes, bajo la supervisión académica del doctor Osvaldo Cardozo.
Este trabajo subraya la necesidad de intensificar las estrategias de control para mitigar el avance del jabalí en el Iberá y proteger tanto los ecosistemas naturales como las actividades productivas de la región.