La prospección de langostino en la Subárea 7 se completó después de los cuatro días previstos, iniciados a fines de julio. Los primeros reportes indican que la calidad y talla del langostino son buenas, con poca presencia de merluza, sobre todo en el sector norte. En cambio, al sur de esta zona, los ejemplares capturados fueron algo más pequeños.
La información disponible proviene de observaciones no oficiales hechas por los capitanes que trabajan en la región y deberá ser confirmada mediante análisis técnicos oficiales. Estos incluirán indicadores sobre rendimiento, tamaño de las capturas y la proporción entre merluza y langostino, aspectos clave para determinar la situación real del recurso.
Por otra parte, la prospección en la Subárea 9 no se realizó, ya que ninguna empresa armadora inscribió buques tangoneros para participar. La falta de interés operativo hizo imposible obtener datos sobre la disponibilidad del langostino en esa zona. Según capitanes consultados, el langostino parece desplazarse hacia áreas más internas, situación evidenciada por marcas ecóicas detectadas durante las navegaciones hacia puerto en las subáreas 6 y 7.
El desinterés en la Subárea 9 se atribuye también a las características del fondo marino, que presenta lajas y un perfil rocoso que dificultan la actividad pesquera. Esta condición se complementa con la migración del recurso hacia subáreas más accesibles, como la 6 y 7, donde la actividad se concentra.
Ahora resta conocer la evaluación que realice el Consejo Federal Pesquero y la decisión administrativa que tomará la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera. En las próximas horas se espera la comunicación oficial que definirá si la Subárea 7 queda habilitada para la pesca comercial después de la prospección.