El gobierno de Estados Unidos elevó al máximo su nivel de respuesta ante el reciente brote de ébola en la República Democrática del Congo y la detección de casos en Uganda, lo que refleja la gravedad del avance de esta enfermedad en África. Aunque el riesgo para la población estadounidense se mantiene bajo, la medida busca fortalecer la cooperación internacional y contener la expansión del virus.
La acción incluye el envío de dosis de MBP134, un tratamiento experimental basado en anticuerpos específicos para neutralizar el virus del ébola, hacia ambos países africanos. Además, se trasladaron pruebas diagnósticas para detectar variantes del virus en víctimas, mientras que parte de estas terapias serán sometidas a ensayos clínicos en la Universidad de Oxford.
Este brote representa uno de los más grandes registrados en la República Democrática del Congo, con más de mil contagios confirmados y casi trescientos decesos hasta mediados de junio, además de casos y muertes reportados en Uganda. La rápida propagación motivó la implementación de controles sanitarios estrictos, incluyendo la redirección de vuelos provenientes de zonas afectadas a aeropuertos específicos en Estados Unidos, donde se aplican protocolos de vigilancia sanitaria reforzada.