Investigadores de Alemania identificaron un mecanismo único en las palomas que les permite detectar el campo magnético terrestre y guiar su regreso a casa. El secreto reside en el hígado, donde células inmunitarias llamadas macrófagos contienen nanopartículas de óxido de hierro que funcionan como sensores magnéticos.

El equipo liderado por Christian Kurts y Martin Wikelski combinó análisis de laboratorio y pruebas experimentales con palomas entrenadas para orientarse desde distancias superiores a veinte kilómetros. Cuando se suprimieron los macrófagos hepáticos en algunas aves, estas perdieron la capacidad de navegar en condiciones sin luz solar directa, lo que indica que la percepción magnética y la orientación por el sol operan de forma complementaria.

MunicipiosAR Argentina
Buenos Aires Patagonia NOA NEA
Noticias de municipios
de toda Argentina
Más de 500 municipios cubiertos
VER NOTICIAS →

Los macrófagos hepáticos acumulan hierro resultado de la descomposición de glóbulos rojos viejos, generando nanopartículas con propiedades superparamagnéticas capaces de responder a los campos magnéticos. Esta concentración en el hígado supera ampliamente a la encontrada en el pico, ojos o cerebro de las aves, según detallan los científicos.

Para observar la relación entre el hígado y el sistema nervioso, los investigadores emplearon microscopía electrónica, insinuando la existencia de vías que transmiten la información magnética al cerebro. El descubrimiento redefine la interpretación tradicional del sentido de orientación en aves y abre nuevas vías para explorar la percepción magnética en otros animales.