El Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Banco Popular de China acordaron la renovación de su swap de monedas por un monto cercano a RMB 130.000 millones, equivalentes a unos US$ 19.000 millones, con un plazo extendido a cinco años, una novedad en la historia del acuerdo que data de 2009.
Esta ampliación temporal ofrece un marco de previsibilidad inédita para una herramienta que permite al BCRA contar con una línea contingente de divisas para respaldar las reservas internacionales y proteger la estabilidad financiera argentina, especialmente ante la volatilidad cambiaria. La operación fortalece la capacidad del Central para asegurar el financiamiento de importaciones estratégicas sin recurrir a la emisión monetaria.
Dentro del total acordado, un tramo operativo de RMB 35.000 millones (aproximadamente US$ 5.000 millones) permanece activo desde comienzos de 2023, utilizado específicamente para sostener la liquidez en el comercio exterior y estabilizar los mercados cambiarios. Esta porción del swap no genera costos financieros mientras los fondos no sean utilizados, funcionando como un colchón de seguridad para la economía local.
El vínculo financiero con China es histórico y ha ido creciendo progresivamente: inició en 2009 con un tope de RMB 70.000 millones; en 2018 se amplió a RMB 130.000 millones y ahora, por primera vez, se extendió el plazo a cinco años, evitando la renovación cada tres años. Esta ampliación brinda certeza hasta 2031, despejando las dudas sobre vencimientos cercanos que podrían afectar la cotización del dólar y la estabilidad del sistema financiero.
El acuerdo refleja un compromiso sostenido entre ambas autoridades monetarias que ha superado cambios de gobierno y contextos internacionales complejos. La negociación se concretó luego de semanas de diálogo con la participación del presidente del BCRA, Santiago Bausili, y se interpreta como una señal clara del fortalecimiento de la relación bilateral con Beijing.
Con este nuevo marco cerrado, el equipo económico dirigido por Luis Caputo obtiene mayor margen para la acumulación de reservas brutas y mejora la previsibilidad en la estrategia cambiaria, un factor clave para la calma en los mercados financieros y de divisas.