El gobierno de Santa Fe cuestionó enérgicamente el proyecto impulsado por la Nación que elimina la Zona Fría, un mecanismo de diferenciación tarifaria basado en las condiciones climáticas, aprobado en la Cámara de Diputados. Según las autoridades provinciales, la medida implicaría un aumento de tarifas encubierto y perjudicaría principalmente a las familias y actividades productivas de la región.

Virginia Coudannes, vocera del Ejecutivo santafesino, sostuvo que este ajuste agrava la brecha con el interior del país y calificó de insuficiente la iniciativa nacional, pues no resuelve la inequidad federal en el acceso a subsidios. La exvicegobernadora y diputada nacional Gisela Scaglia, que votó en contra del proyecto, coincidió en que el aumento de costos recaerá sobre los ciudadanos y productores santafesinos.

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Además, se denunció que la Nación pretende camuflar un “tarifazo” bajo un supuesto ordenamiento de subsidios, cuando la realidad para Santa Fe implica un ajuste que golpea fuerte a las economías familiares y la producción provincial. El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, remarcó la necesidad de diseñar una política energética que tome en cuenta las particularidades productivas y geográficas del interior.

Puccini advirtió que, con la eliminación de la distinción de tarifas por zona climática, el sur de Santa Fe enfrentará el invierno con un aumento tarifario generalizado que tensionará aún más un escenario económico ya complicado. La quita de subsidios y el aumento en los servicios impactarán directamente en la capacidad de consumo y la competitividad productiva del territorio.

El debate en torno a la Zona Fría pone en evidencia la persistente dificultad para equilibrar la distribución de subsidios energéticos y la necesidad de políticas que consideren las disparidades regionales en un país con amplias diferencias climáticas y económicas.