La salida de Edgar Morales como ministro de Trabajo marcó un nuevo capítulo en la crisis política y social que atraviesa Bolivia desde hace más de dos semanas. Su renuncia se produjo en un contexto de protestas masivas, bloqueos y una severa escasez de combustible y alimentos que afectan a varias regiones del país.
El reemplazo de Morales fue Williams Bascopé Laruta, designado tras un anuncio de cambios en el gabinete por parte del presidente Rodrigo Paz, quienes intentan mitigar el conflicto que mantiene paralizada la economía y la movilidad. Sin embargo, la tensión no cede: la Central Obrera Boliviana (COB) convocó a una nueva marcha en La Paz para exigir la dimisión del mandatario.
La movilización salió desde El Alto y se dirigió hacia la plaza Murillo, sede del gobierno, sumando el respaldo de organizaciones campesinas, indígenas y sectores vinculados al expresidente Evo Morales, quien permanece en el Chapare bajo una orden de detención en un proceso judicial. Mientras tanto, la población enfrenta dificultades crecientes para acceder a bienes básicos, con largas filas para cargar combustible y regulaciones como la limitación de compra de pollo a una unidad por persona en algunos comercios.
En respuesta al agravamiento de la situación humanitaria, Chile envió un avión con cinco toneladas de alimentos con el objetivo de colaborar frente al desabastecimiento que golpea al país.

